Veintiuno (50)

Te regalo.

Te regalo el cielo y un beso, y rascarte la espalda, un masaje y un sueño.

Te regalo una risa, justo al mirarme. Y acomodarte en el sofá como si fuera un refugio, a salvo del ruido.

La brisa de Formentera te regalo, y el aire, y sentirte más libre. Y ver correr a Biel hacia el mar, y la arena en los pies.

Y te regalo mi amor a pesar de, a veces, mi torpeza.