Diecinueve

Volver a mirar.

Como si el pasado no existiera, ni siquiera la sensación lejana de un olor conocido, de esos que te hacer sonreir. Y entonces empezar de nuevo, aunque haga lo mismo, aciertos y errores, para sentir la alegría o la desazón, la inexperiencia y nuestras fortalezas. Ver todos los paisajes, que pasan ante mí. Y también ver, o sentir, lo que ya cambiado, sin poder cambiar, porque el tiempo siempre avanza y al final parece que solo vivimos para atraparlo, porque ya es pasado, una foto, almacenada, que nos lleva ahí.

No es la edad ni la circunstancia, sino el anhelo de atrapar lo inasible. Y lo más cercano es el abrazo.