VOLVER. Variaciones

VOLVER

Es tan tarde y el aire apesta, tiene olor muerte.. O es el cansancio de llegar a algún lado. Tanto viajar par sentir esta desazón. Deben ser los colores grises de las fábricas que ambientan todo así. ¿Acaso recuerdo por qué estoy acá? Tanto andar. Miro el cielo y aparenta un celeste que se desdibuja en el horizonte. Me marea. Veo pasar a la gente. Intento reconocer en un rostro algún gesto conocido, algo de qué agarrarme. ¿Cuánto tiempo hace que me fui? Diez o veinte años, es lo mismo. Los recuerdos son sólo lo que imagino de un lugar, como este olor penetrante. No sé si me animaré a tocar la puerta. Siento que en ese momento voy a revivir todo mi pasado. El miedo me traba. ¿Qué significa volver? Una ausencia. Más bien un estado de ánimo. Si no me da bola, no sonríe, no llora, voy a tener ganas de irme. Si se me abalanza y me abraza, y me ahoga, la voy a odiar. Necesito mi tiempo. Qué cruel suena todo esto. Debería ir directamente sin pensarlo, por qué no tendría ganas de veme.

Llamo a la puerta. Ahí abren.

– Hola.

 

VOLVER II

Es tan tarde y el aire apesta. O es el cansancio de llegar a algún lado. Tanto viajar para sentir esta desazón. Esta insoportable presión de recuerdos que son carne. Como el olor de las fábricas en la tarde húmeda. Me pregunto por qué he vuelto. Acaso necesito revivir el dolor y la muerte. Sentir que en la ciudad hay un vacío y cuerpos que ya son fantasmas y me persiguen y me piden descanso. Qué pasó. Camino por las calles estrechas buscando ese rostro conocido, pero sólo veo el frágil gesto del torturador. Igual que en las otras ciudades.

Llegaré a una casa que ya no es mía y donde me mirarán perplejos. Y habrá sólo silencio. El mismo que percibo hace años, cuando perdió sentido todo. Sé que los haré sufrir. Y que mis lágrimas no salen. Que los impulsos no son míos.

Sólo vine a confirmar un pensamiento: no soy nadie.